domingo, 22 de abril de 2012

Diván

Me dijiste que te llamase si te volvía a necesitar. La última vez que hablamos fue un monólogo; me mirabas fijamente mientras recorría mis dramas infantiles y pensamientos ya casi olvidados en un cajón de mi cerebro. No te voy a mentir, he estado a punto de caer, pero cuando llego al noveno número, mi mano se congela y cuelgo, me cuelgo. Cojo otro cigarro, y el nestea que de niña me emborrachaba, apenas tiñe ahora los vasos de ron. Y celebro otro San Ballantines, y me grito, y me rompo, y quiero llamarte y gastarte los pañuelos. Eres una farsa, lo sé. Los psicólogos, las putas del alma. Y ya está el jodido ego otra vez.

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