“No hay manera humana de escapar”.
No sabía que ponerse, el disfraz de los lunes siempre le resultaba
el más difícil de escoger, supongo que era porque los fines de semana los
pasaba desnuda, con el alma en una mano y un cigarro en la otra solo escribía,
dejando caer sus manos aleatoriamente sobre aquel teclado manchado por los
muchos vasos que había derramado sobre él. Con la espalda apoyada en el frío cabecero y,
la convicción de poder existir únicamente si los dedos de alguien la
dibujaban, tecleaba palabra tras palabra buscando únicamente conocerse un
poco mejor, desencriptar las enmarañadas entrañas de alguien que no sabía saber
. Nunca dejaba de sorprenderse, su mente escondía todo tipo de pensamientos que
yacían en algún oscuro recoveco esperando a que algo los sacase de aquella
letanía, pensamientos que formaban un complejo laberinto . A su paso, silencios
contradictorios, demasiadas avenidas de palabras y una dirección mal escrita y
manchada con la realidad de abrazos rotos, aún así, poco a poco su pecho
iba reventando, las astillas se clavaban en paredes de papel
transparente y el barro húmedo intentaba salir por sus poros , le sorprendió
comprobar que estaba teñido de rabia, una furia paranoica que quemaba
pero que casi nunca traspasaba las fronteras de su interior, o simplemente
desconcierto, incomprensión que ni siquiera su empatía le permitía acallar…..
“Para Elisa” invadió la estancia y el despertador la sacó de su mundo de
onanismo y onirismo. Examinó sus cartas. De nuevo pensó que alguien había hecho
trampa, “Será más divertido cuando no me toque perder”
"Me hago el amor sin mirarme, a ceño fruncido"
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarGosto
ResponderEliminar