Tiré la llave
al mar hace ya mucho y ni siquiera guardé una copia, buceo en las profundidades
de un agua enturbiada por las corrientes con la esperanza de encontrar algún
barco abandonado que albergue un cuento de piratas y algo de calderilla que perder por los
agujeros de mi pantalón, si algo aprendí
del realismo sucio y la vulgaridad de Bukowski es que la literatura surge de la
confrontación con uno mismo, por eso no dejo de bucear, poque lo único que importa es que nada tiene
importancia, y puedo tenerlo todo, pero me despertaré y al golpear torpemente
el despertador pensaré de nuevo que no me sorprende ver un mundo lleno de
mierda y de olas que entierran tus pies en las arenas movedizas de su salón,
para que les mires con los ojos de un niño que perdió su pelota en algún tejado
y; que con la esperanza de conseguir un pedazito de su cielo te rindas. Sube la
marea y tus pies no tocan el suelo, baja y te deja sin ropa, con regueros de
sal, tiritando. Intentas correr, no
sientes las piernas, y un grito ahogado se te escapa cuando notas un corte
limpio en la planta del pié, algo tira de tu mano, luego de tu brazo, pero
mirar hacia atrás no es una opción cuando se trata de sobrevivir.
No romperé sus
cristales, no descorcharé botellas sin mensajes, dejaré que las olas se
estrellen contra mis rocas. No pudeo
luchar esa batalla, primero he de ganar las mías propias.
No podría escoger una sola estrofa.
La marea me dejó arenas de plata,
que pondré en el reloj del tiempo que no pasa.
La marea me dejó islas inundadas,
donde atrapar con mi red una historia de piratas
Tu marea me dejó la piel cuarteada,
la miel en los labios,
las piernas enterradas.
La marea me dejó la piel cuarteada,
la miel en los labios,
las piernas enterradas.
La marea me dejó aromas de un barco,
algas tejidas en forma de desengaño.
La marea me dejó unas conchas sin nombre,
con que el niño hace un collar de un alfabeto que no entiende el hombre.
Tu marea me dejó la piel cuarteada,
la miel en los labios,
las piernas enterradas.
La marea me dejó la piel cuarteada,
la miel en los labios ,
las piernas enterradas.
La marea me dejó cangrejos helados,
agujas de hielo y un libro en blanco.
La marea me dejó los versos borrados.
la tinta, un borrón, un papel mojado
Tu marea me dejó la piel cuarteada,
la miel en los labios,
las piernas enterradas.
La marea me dejó la piel cuarteada,
la miel en los labios ,
las piernas enterradas.
que pondré en el reloj del tiempo que no pasa.
La marea me dejó islas inundadas,
donde atrapar con mi red una historia de piratas
Tu marea me dejó la piel cuarteada,
la miel en los labios,
las piernas enterradas.
La marea me dejó la piel cuarteada,
la miel en los labios,
las piernas enterradas.
La marea me dejó aromas de un barco,
algas tejidas en forma de desengaño.
La marea me dejó unas conchas sin nombre,
con que el niño hace un collar de un alfabeto que no entiende el hombre.
Tu marea me dejó la piel cuarteada,
la miel en los labios,
las piernas enterradas.
La marea me dejó la piel cuarteada,
la miel en los labios ,
las piernas enterradas.
La marea me dejó cangrejos helados,
agujas de hielo y un libro en blanco.
La marea me dejó los versos borrados.
la tinta, un borrón, un papel mojado
Tu marea me dejó la piel cuarteada,
la miel en los labios,
las piernas enterradas.
La marea me dejó la piel cuarteada,
la miel en los labios ,
las piernas enterradas.
Artista
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